Sofrología Caycediana

por | 5 May 2022 | Técnicas

De qué hablo cuando hablo de la sofrología Caycediana

Cómo nace:

La sofrología nace de la mano del psiquiatra, ya fallecido Alfonso Caycedo. Es una disciplina médica que significa “estudio de la conciencia en armonía”

La etimología de la palabra es griega. Sus raíces son:

  • SOS: serenidad
  • PHREN: mente
  • Logos: estudio

El Doctor Alfonso Caycedo en los años sesenta trabajaba cómo médico interno en el hospital provincial de Madrid bajo la dirección del profesor López-Ibor. En ésa época se trataba con electrochoques, comas insulínicos y fármacos en fase experimental. Decidió viajar a Suiza, India (dónde se entrevistó varias veces con el (Dalai Lama) y Japón. En estos lugares, conoce profundamente por una parte, la fenomenología que estudia la conciencia, y de la cual, forma parte la base filosófica de la sofrología y la meditación. Gracias a estos aprendizajes estudió cómo desarrollar la conciencia en terapia.

Las diferentes técnicas que creó nos enseñan a vivir en calma, conocernos y aprender de nuestro cuerpo. Lo que pensamos y sentimos nos ayuda a ser felices. Cuerpo y mente están relacionados. La sofrología nos ayuda a estar centrados, en equilibrio y esto ayuda a tomar buenas decisiones en momentos de dificultad.

Para qué es una oportunidad aprenderla

Con la sofrología aprendemos sobre nosotros, nos ayuda a ser conscientes de nuestros límites, activa nuestros valores más positivos dentro de cada uno, nos da una mayor capacidad para afrontar conflictos y a optimizar nuestros propios recursos. Nos potencia lo que tenemos dentro y nos transforma, no sólo se trata de sentir nuestro cuerpo sino de hacerlo presente en nosotros.


Los pensamientos intrusivos poco a poco van disolviéndose y su duración es menor ya que tanto cuerpo cómo mente van aprendiendo que en situaciones de conflicto, podemos prestar atención y disminuir su grado de acción.

Pautas para la salud basada en los ejercicios de sofrología Caycediana:

Practicar las técnicas de sofrología Caycediana cada día. Es más recomendable tres minutos al día que el domingo entero. Teniendo una buena rutina, ayudamos a nuestro cerebro y a nuestro cuerpo, ya que se acostumbrarán a los ejercicios. Tal y cómo decía el padre de la sofrología, Alfonso Caycedo “cuida a tu cerebro para que el cerebro pueda cuidar de ti” es más beneficioso establecer una rutina y hacerlo generalmente a la misma hora siempre respetando nuestros horarios. Al principio practicar en silencio para estar más cómodos. También recomiendo practicar las técnicas antes de cualquier actividad que nos pueda hacer sentir alteración. La prevención es un arma de la sofrología.


Con las técnicas y su repetición, activamos el positivo, esto significa que nuestra atención la dirigimos a los aspectos positivos, palabras, imágenes, recuerdos, y lo escogemos de forma expresa para transformar la negatividad y fijarnos en lo positivo. Con la repetición de ésta actitud positiva es cómo podremos integrar una conciencia en armonía.

¿Y cuáles son las técnicas?

En la sofrología Caycediana usamos una combinación de ejercicios de visualización y tensión y distensión del cuerpo, basado siempre en la respiración desde el diafragma.

Un ejemplo muy sencillo es estirar los brazos para adelante, cerrar los puños, respirar y realizar una pequeña inspiración reteniendo el aire de forma cómoda, sin forzar, para luego expulsarlo y sentir seguidamente mientras bajamos los brazos lentamente, todo nuestro cuerpo y qué sensaciones vienen, nos damos cuenta de cómo está nuestro cuerpo y nuestra mente.

Otro ejemplo de una visualización seria imaginar un objeto que nos aporte sensaciones positivas, lo mantenemos en nuestra mente y vamos notando cómo nos hace sentir, siempre de forma relajada, consciente y positiva.

Hay algunas técnicas que son de pie y en otras nos sentamos, así que todo el mundo puede practicar, hay todo un repertorio de técnicas con lo cual es fácil sentirse cómodo en varias. Lo bonito es aprenderlas y escoger entre las que más gusten y ésas practicarlas luego en casa.

¿Y si no se me da bien relajarme? ¿Qué hago?

Lo que recomiendo es que te concentres en tu respiración, nota cómo  entra el aire y cómo sale  durante un minuto y descansas otro minuto. Nota cómo se queda tu cuerpo, qué sensaciones tienes y empieza simplemente por aquí.

Poco a poco con éste entreno, lo podrás conseguir. Vas a percibir cada vez más cómo tu cuerpo se va notando menos tenso, quizás al principio la lluvia de pensamientos se hace más presente, ten conciencia que es normal, no te dejes abrumar por ello y sigue con tu concentración en la respiración. No es obligatorio hacer los ejercicios con los ojos cerrados, si bien es más recomendable, lo beneficioso es hacerlo de forma cómoda y hay personas que les es más sencillo primero abrir los ojos.

¡Os animo a venir a Formaser y conocer con más detalle los ejercicios!

El autor/La autora

Judith Rodríguez

Psicóloga en Formaser, especializada en Sofrología, Mindfulness y Relajación. Mi propósito es ayudar a tener una buena relación con uno mismo, una base sólida para reconstruirse.

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