Claves para comprender la Inteligencia Sistémica

por | 1 Jul 2022 | Inteligencia sistémica

La Inteligencia Sistémica es un término aún poco conocido.

Para entender éste término hemos de comprender que los seres humanos estamos configurados a nivel biológico para estar agrupados, debido a que somos una especie relacional. No podemos concebir la existencia si es que no estamos en grupos de relaciones.

Nuestra naturaleza mamífera es estar en manada

La Antropología nos muestra que hemos estado integrados en tribus o en grupos, desde el origen de nuestra especie, con la intención de facilitarnos la supervivencia al ser una especie físicamente débil dentro de la cadena biológica animal.

Nuestra evolución cerebral

Pertenecer a grupos relacionales ha forzado desarrollar recursos y herramientas que permitiesen una mejor adaptación al medio. La más importante fue el desarrollo de un órgano que ha acabado siendo determinante para diferenciarnos del resto de animales: el cerebro.

Dentro del cerebro reside el neocórtex o el cerebro racional, una región cerebral que ha ido evolucionando con el paso del tiempo y que ahora ocupa alrededor de un 70% del tamaño del cerebro.

Esta región cerebral ha permitido una mayor protección a la especie humana, permitiendo el pensamiento lógico, la consciencia (el darse cuenta), la memorización, el lenguaje y la planificación del futuro (entre otros).

La dificultad es que esta parte del cerebro ha entrado en contradicción con otra parte del cerebro que es el sistema límbico, región del cerebro que se rige por regular al organismo con el medio.

Es nuestro “cerebro eléctrico”, que tiene como función informar al ser humano de qué se necesita hacer o dejar de hacer para regularse con el entorno.

Es importante resaltar que esta región cerebral, ocupa actualmente alrededor del 20% del tamaño de nuestro cerebro, por lo que, fundamentalmente, el desarrollo humano se ha dirigido hacia la evolución de la región neocórtex o intelectual.

Tenemos distintos procesamientos cerebrales

La contradicción surge en el momento en que, siendo acordes con los constructos o pensamientos que surgen de nuestro intelecto (neocórtex) las personas desordenan su relación con el entorno o bien, desordenan su interacción dentro de los grupos en los que pertenecen.

Muchas veces se acaban tomando decisiones que excluyen la información reguladora del entorno en base a la información procesada a nivel intelectual, con la consecuencia de estar tomando decisiones que afectan directamente a nuestra relación con el entorno.

Sólo hay que fijarse en qué estado se encuentra el hábitat en el cual vivimos para ver que algo no funciona bien. Hay mucha incoherencia. En muchas ocasiones, parece que nos estamos cargando el planeta.

Somos una especie relacional, que busca estar agrupada

Dentro de los grupos en los que pertenecemos existe uno que es determinante: la familia en la que nacemos.

Estén o no estén los progenitores, hay muchas investigaciones que demuestran que hay un traspaso genético que se transmite mediante el ADN no cromosómico, cargado de rasgos emocionales, de conducta y de personalidad (epigenética). Constituye el 98% de la herencia genética, frente al 2% del traspaso del ADN cromosómico (el que comúnmente conocemos por el traspaso de los rasgos físicos).

Por tanto, estamos ante una cadena de transmisión comportamental donde nuestro desarrollo a nivel de especie parece que se dirige hacia el desarrollo, aún más, de nuestro neocórtex en detrimento de nuestro sistema límbico (el asiento de nuestra naturaleza mamífera, reguladora con el entorno).

¿Cómo recuperar el orden interno?

Ante este panorama existe una solución: la consciencia. En Formaser incidimos en la importancia del desarrollo y/o entrenamiento de la consciencia para la transformación. Y cuando nos referimos a la transformación, lo hacemos partiendo de la base de re-desarrollar la inteligencia que reside en el sistema límbico, región cerebral conocida como la responsable de la emocionalidad.

La dificultad reside en la inercia del pensar por encima del sentir

Hace unos años, en el DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) que es el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Psiquiátrica Americana se incluyó, por primera vez, un nuevo trastorno mental que llamaron trastorno disociativo. Se describió que hay personas que tienen la sensación de estar separadas de sí mismas y de sus emociones (con la consiguiente consecuencia de experimentar problemas de salud mental).

El camino hacia la Inteligencia Sistémica precisa pasos previos

En Formaser nos dirigimos hacia el desarrollo de la Inteligencia Sistémica y para alcanzarla, es preciso  antes desarrollar diferentes consciencias:

  • Consciencia corporal (lo que sentimos está en el cuerpo)
  • Consciencia de carácter (el conjunto de creencias que choca con lo que sentimos)
  • Epigenética y consciencia familiar (el comportamiento familiar heredado)
  • Consciencia Expresiva (el exponer al entorno y con qué palabras)
  • En última instancia, consciencia evolutiva (la reflexión existencial con el entorno)

Para ello, cada persona ha de encontrar su punto de partida:

  • El lugar desde donde recuperar su interacción personal
  • El camino de autoconocimiento que permita transcurrirse de manera ligera
  • La práctica más natural y saludable de la interacción con el entorno
  • La aplicación de la inteligencia sistémica en los distintos grupos de relaciones en los que pertenece

La recompensa: el bienestar

El autor/La autora

Miguel Martín

Llevo 15 años acompañando a personas y organizaciones en procesos de transformación y empoderamiento. He trabajado en estrecha relación con proyectos ligados al desarrollo social. Como director de Formaser, mi propósito es ayudar a construir espacios sostenibles de bienestar en el campo profesional.

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