Etimológicamente “procrastinare” del latín significa aplazar.
- Pro: adelante
- Crastinus: se refiere al día de mañana.
- Significado: Dejamos para más adelante un asunto.
Usamos la palabra para describir la dificultad en poner manos a la obra un asunto que requiere de nuestra atención y dejarlo de lado para realizar otra actividad.
En mi práctica cómo psicóloga, me he encontrado en varias ocasiones con personas que me comentan que les cuesta iniciar las tareas que necesitan y que son importantes, ya sea un estudiante con proyectos en la universidad cómo profesionales en su trabajo.
Consecuencias
Las personas que suelen procrastinar sienten una gran frustración por dejar de lado las tareas. Este hecho provoca desmotivación a la hora de iniciarlas, creciendo una falta de confianza que se convierte en un círculo que cuesta parar, generando tristeza e incluso a veces, desesperación.
¿Cuáles son las causas más comunes?
Todo el mundo en algún momento puede procrastinar. A veces, aunque algo nos motive cómo, por ejemplo practicar algún deporte, que sabemos que sienta bien, tenderemos a hacer otra cosa y además, nos daremos mil razones a nosotros mismos para no hacerlo.
Es importante fijarnos en si es constante y cuando sucede. Si te está sucediendo a ti, te puedes preguntar en qué momentos aparece y qué te estás diciendo a ti mismo/a.
Suele aparecer cuando una situación se hace cuesta arriba y nos da miedo afrontarla. En terapia ponemos el foco en mirar qué razones hay de fondo para tener miedo. Generalmente viene acompañado de una falta de motivación profunda que también atenderemos. Abordaremos los bloqueos y las emociones negativas asociadas.
La Expectativa y valoración son dos términos que enlazo a la hora de hablar de la procrastinación. Por un lado, existen las expectativas propias, y por otro, las de fuera (¿lo haré bien? ¿me van a valorar?) Es habitual que personas con alto nivel de auto exigencia procrastinen ya que sienten inseguridad respecto a hacer ése trabajo perfecto y a resultas de este miedo, van dejando pasar el tiempo.
Es importante puntualizar que cuando la procrastinación se debe a que tenemos mucha ansiedad primero abordamos la ansiedad, más adelante explicaré cómo.
Procrastinación y TDAH.
Es difícil para una persona con TDAH poner la atención en una sola tarea por esta razón las personas que sufren de TDAH tienen tendencia a procrastinar. La recomendación es tener mucha paciencia con uno mismo y elaborar objetivos pequeños con los cuáles sea más fácil poner el foco de atención.
¿Qué me puede ayudar?
Generalmente en la procrastinación hay un miedo de fondo, averigua cuáles hay detrás de la tarea que tienes que hacer. Pon conciencia y céntrate en el presente.
Cómo psicóloga evalúo, conociendo el bagaje de la persona, cómo ha crecido, qué situaciones ha tenido que afrontar, cuál es la situación personal y actual y me enfoco en qué momentos se vive la procrastinación.
El método más adecuado, es centrarnos en el presente, tomar conciencia de la raíz gestionando el miedo dejando que sólo nos acompañe ya que es una emoción que bloquea. Desde ahí poner acción.
Una de mis herramientas principales es ayudar a respirar correctamente, desde el diafragma, ya que una buena respiración es la que provoca estar en el presente, parar y tomar consciencia sobre qué me está pasando y abordar la situación.
Es importante remarcar la sensación positiva, la satisfacción de acabar algo que nos está costando y quedarnos con esta emoción y sobretodo valorarnos y fortalecer la sensación positiva que nos deja terminar algo.
Unos ejemplos de ejercicios que se pueden realizar:
Si procrastino es porque lo que tengo que hacer, me provoca ansiedad, con lo cual debemos tratar primero la ansiedad aprendiendo técnicas que me alivien y me relajen.
Por ejemplo, cuando estoy en la cama no me levanto rápidamente sino que voy a dejar unos minutos para respirar y organizar cómo quiero que vaya el día. De ésta forma ponemos orden y atención a las prioridades.
Poner un papel en una pared de la habitación visible con un escrito que ayude y actuar. Si dejo que domine la cabeza, los procesos automáticos de ir a por el ocio van a coger fuerza.
Hemos mencionado la palabra consciencia, aquí es dónde está la clave si nos damos cuenta que estamos procrastinando, el primer paso ya está hecho.
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