Mens sana in corpore sano

por | 18 Nov 2011 | Blog, Técnicas

El martes puse en Facebook un comentario sobre unas agujetas que tengo esta semana tras la sesión de yoga del lunes. Una serie de respuestas se dieron para que mi buen amigo Gabriel me añadiera el comentario «mens sana in corpore sano».

Recuerdo cuando oí esa frase por primera vez, fue en sexto de EGB de un profesor de Ciencias Sociales. Se llama Rosich. Se me quedó integrada y hasta ayer no la he retomado. Hoy voy a profundizar sobre ella.

La Psicología ha cambiado mucho en los últimos años, como así ha cambiado la Sociedad y hemos cambiado las personas. Hoy en día son pocas disciplinas psicológicas o espirituales en las que el cuerpo no sea un eje transversal de profundización.

El cuerpo es el receptor de todo cuanto vivimos, en él vive nuestra mente, emoción y reside el alma, ser, inconsciente, o como queramos llamarlo.

Así como los seres humanos somos capaces de decidir apartar todo aquello que nos molesta, el cuerpo mantiene viva su memoria y es por ello que a veces tenemos dolencias o molestias que desconocemos su origen. Las somatizaciones son el claro ejemplo de ello, pues no tienen en ocasiones causa científica y se producen en nuestro organismo.

A la vez, el cuerpo es fuente de recursos que en tanto lo cuidemos y atendamos (con una buena alimentación, con un buen ejercicio y con unos buenos hábitos) ofrecerá el apoyo a lo que la mente y la emoción no consiguen alcanzar por sí solos.

Disciplinas milenarias como el Yoga, el Tai Chi Chuan, el Qi Gong e incluso las Artes Marciales están estudiadas para liberar recursos corporales escondidos y que son necesarios para obtener fuerza y energía para transcender etapas y vivirlas en armonía.

El cuerpo merece ser estudiado y atendido de manera responsable ya que es la vía de desbloqueo de todas aquellas zonas corporales que interfieren en una conexión apropiada para sentir y para pensar.

El ejercicio físico está entendido en Occidente como el habitual desarrollador corporal y muchas personas suelen practicarlo según su intuición. Algunas de manera muy saludable, encontrando resultados excelentes. Otras en cambio acaban confundiendo la salud con la belleza y el culto al cuerpo, lo que ocasiona mayor rigidez y amplifica los bloqueos corporales que impiden un mayor contacto con el sentir y el pensar.

Por tanto, si investigamos más sobre cómo trabajamos nuestro cuerpo e indagamos en culturas orientales donde lo llevan estudiando desde hace mucho más tiempo, obtendremos una mayor percepción del cuerpo y conseguiremos deshacer todo aquello cuanto molesta para abrirnos a las sensaciones y pensamientos de manera positiva y concreta.

Este es el reto. Mens sana in corpore sano.

El autor/La autora

Miguel Martín

Llevo 15 años acompañando a personas y organizaciones en procesos de transformación y empoderamiento. He trabajado en estrecha relación con proyectos ligados al desarrollo social. Como director de Formaser, mi propósito es ayudar a construir espacios sostenibles de bienestar en el campo profesional.

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